Desde hace algunos años, el rubro inmobiliario está transitando por un proceso que lo encamina hacia la construcción de viviendas sustentables, una nueva demanda de clientes que están optando por proyectos alineados con el cuidado del medio ambiente en distintas partes del mundo. Esta realidad también comienza a cobrar fuerza en Perú, país donde, a juicio de diversos actores de la industria, avanza de forma exponencial.
Al ser un concepto que lentamente está incorporándose al lenguaje de este mercado, tiene un gran potencial para ser aprovechado por inmobiliarias, constructoras y también por las instituciones públicas que trabajan por el desarrollo de soluciones de vivienda en el país. Así, por ejemplo, a través del bono Mi vivienda, el Estado del Perú entrega beneficios a las personas que adquieren un inmueble que esté certificado con determinados parámetros de sostenibilidad. Este hecho, sin duda, marca un precedente que se ha traducido en modificaciones concretas en el rubro.
“Este tipo de viviendas han demostrado un alto interés de los consumidores por productos inmobiliarios que puedan tener beneficios adicionales al momento de comprar una vivienda. Los consumidores apoyan el uso de tecnologías que, aunque puedan incrementar el valor inicial, ayudan a mantener consumos de servicios como agua y electricidad más bajos y eficientes en el tiempo, que se traducen en un ahorro percibido mayor”, indica Bruno Vaccaro, gerente general de PlanOK Perú y Colombia.
Esta visión es compartida por la banca, otro actor relevante en el dinamismo de la industria inmobiliaria. De acuerdo a opiniones que se manejan en el sector, las demandas de viviendas más sostenibles, impulsadas principalmente por la generación Millenial, ha provocado que los criterios en la asignación de créditos también consideren el tipo de vivienda en la que estas personas quieren invertir.
A juicio de los expertos, el cambio que se vive en el Perú demanda una participación más activa y comprometida de los diversos sectores. Concuerdan en que la pandemia provocada por el covid-19 vino a acelerar procesos que quizás podrían haber tomado más tiempo en instalarse en el país, por lo que hoy es el momento en que se tomen en consideración estos cambios para estar a la par con lo que podría significar un impulso adicional a un sector que es clave en la economía.
De acuerdo a la información que se maneja en el país, en 2019 se contabilizaron no más de cinco proyectos que tenían certificación EDGE, de sustentabilidad ambiental y que es emitido por el Banco Mundial. Sin embargo, las condiciones propias de 2020 llevaron a los interesados a mirar este sello con mayor atención, lo que tuvo como resultado la puesta en marcha de diez proyectos que se están desarrollando bajo estos parámetros.
“En nuestro rol en esta industria apoyar el uso de métodos digitales desde la cotización, el seguimiento, la entrega de la vivienda (incluso con software de auto entrega remoto), pagos y reservas digitales y finalmente la posventa, para que todo este circuito pueda realizarse 100% online, sin ningún papel físico, haciendo todo en forma virtual”, asegura Vaccaro.
Habrá que mirar con atención el desarrollo del mercado inmobiliario sustentable en el Perú, pues también podrá servir de ejemplo para otros países que aún debaten cuál es el futuro que espera para la industria.